En los albores de la fundación del Pueblo, se avecindó el Dr. Eduardo Florencio Beláustegui en la incipiente Villa Loza (actuales calles Colpayo y Luis Viale). En 1912, compró 17 hectáreas y organizó una chacra dotada de una arboleda variopinta, con la colaboración de Don Isidro Cordero. Denominó a la chacra San Rafael y, en ella, Don Isidro formó su familia ejemplar. Allí nacieron ocho de sus nueve hijos. A los pocos años, el establecimiento rural se convirtió en un parque de ensueño por el desarrollo de su vegetación y la armonía del paisaje.